Muchos piensan que la única forma de vida existente es la vida tal y como sólo la conocemos de manera estricta, que todos los organismos se rigen por las mismas reglas bioquímicas, de manera inflexible… Se equivocan. Existen excepciones sobre los principios que regulan la vida, y que creemos conocer. Puedo poner como ejemplo el Código Genético. Durante mucho tiempo tras su descubrimiento, allá por los 60s, se pensó que era estrictamente universal (no que fuera igual aquí que en China, si no que era el mismo en todos los organismos), hasta que se descubrieron excepciones, dándose algunas de ellas en organismos tan poco exóticos como nuestras propias células: nuestras propias mitocondrias, que fueron bacterias aerobias independientes hace millones de años, y que aún conservan su genoma propio, codifican la metionina con el codón AUA, cuando la metionina por regla general está codificada por AUG, y también por norma general AUA corresponde a la isoleucina.Pero ahora, se ha descubierto una excepción bioquímica mucho más importante: se ha descubierto a orillas del lago Mono (California) una proteobacteria extremófila de la familia de las Halomonadaceae, denominada GFAJ-1. Este lago tiene concentraciones salinas y pH muy elevados, pero además, tiene una de las más altas concentraciones naturales de arsénico. Aunque muchas de las bacterias pertenecientes a esta familia son capaces de vivir en altos niveles de este elemento, ninguna lo tolera tan bien como GFAJ-1. No sólo eso, sino que además, en ausencia de fósforo, esta recién descubierta bacteria puede sustituirlo por arsénico, sintetizando de esta manera biomoléculas con átomos de este elemento, lo cual es imposible de realizar por cualquier otra especie, ya que el arsénico, además de ser altamente tóxico, produce macromoléculas bastante frágiles. Y esta es la excepción: macromoléculas constituidas por arsénico en lugar de fósforo.
Se cultivaron colonias de esta bacteria en medios con arsénico marcado radiactivamente, y se observó que cerca de una décima parte de éste elemento era absorbido por la célula y acababa como parte de su DNA, obteniendo un ácido nucleico constitutido por bases nitrogenadas, desoxirribosa, fósforo… y arsénico. Además, en una solución de arseniato, estas bacterias crecen un 60% de lo que lo hacen en otra de fosfato.
Su descubridora, la astrobióloga Felissa Wolfe-Simon (que trabaja para la NASA) muestra a GFAJ-1 como la prueba de la existencia de vida distinta a como la conocemos, y quizás no solo en nuestro planeta, sino también fuera de él.

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